MADRID 29 Jul. (EUROPA PRESS) -Airbus registró un beneficio neto de 2.243 millones de euros durante la primera mitad de 2026, lo que representa un aumento del 47% con respecto a un año antes, impulsado por la entrega de 351 aviones comerciales, su mayor cifra en un primer semestre desde 2019, junto a un sólido desempeño del segmento de Defensa y Espacio.
Además, los ingresos aumentaron un 12%, hasta los 33.200 millones de euros, de los cuales 23.900 millones de euros proceden de las actividades de aeronaves comerciales (+15%) y 6.300 millones de euros del mencionado área de defensa, que elevó un 9% su facturación entre enero y junio.
Por su parte, el beneficio operativo (Ebit) ajustado se anotó una subida del 24%, hasta los 2.727 millones, mientras que el reportado se disparó un 70%, al alcanzar los 2.745 millones de euros, incluyendo ajustes netos totales de 18 millones de euros.
"Estamos intensificando nuestra actividad en todos los negocios para satisfacer la creciente demanda de nuestras soluciones civiles y militares. Nuestro enfoque en una ejecución constante está dando sus frutos, como lo demuestran las sólidas entregas del segundo trimestre", ha valorado el consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury.
Como ya informó la semana pasada, el fabricante confirmó que mantiene sus previsiones de cara a 2026, que incluyen la entrega de 870 aviones comerciales y un beneficio operativo ajustado de 7.500 millones de euros, al no contemplar "nuevas perturbaciones" en el comercio mundial ni en la economía global, el tráfico aéreo o la cadena de suministro.
No obstante, dicha estimación parte de un escenario en el que las regulaciones comerciales y los aranceles se mantienen estables y en línea con la situación actual, además de no reflejar el impacto potencial de las fusiones y adquisiciones.
También anunció que su objetivo es alcanzar un beneficio operativo de entre 12.000 y 13.000 millones de euros en 2029, mientras que reiterará su meta de conversión de efectivo en torno a 1 en un horizonte de 5 años.
En España, los trabajadores de las fábricas de la firma europea mantuvieron una huelga durante más de cuatro semanas, iniciada el pasado 1 de julio, en el marco de la negociación del nuevo convenio colectivo. No obstante, la actividad ha vuelto a la normalidad desde este lunes, después de que la plantilla rechazara en una consulta el preacuerdo alcanzado por los sindicatos Sipa, CCOO y ATP.
Con respuesta a la votación, Airbus manifestó en un comunicado que este resultado requiere de "un periodo de profunda reflexión", tanto para la empresa como para los representantes sociales.
"Se prevé un periodo de incertidumbre, dudas y preocupación hacia lo que vendrá a partir de ahora. Es importante para toda la plantilla mantener la calma y respetar a las personas y al diálogo, tanto dentro de la empresa como dentro de los equipos, para que, entre todos, se encuentre la manera de avanzar", ha añadido.
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