MADRID 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

Mientras la capital se vacía en agosto, Madrid esconde su secreto mejor guardado: una apetecible selección de restaurantes que no bajan el cierre por vacaciones. Lejos del letargo veraniego, los templos gastronómicos de la ciudad proponen opciones frescas para convertirse en el oasis perfecto donde refugiarse del calor. Ya sea para prolongar el aperitivo tras la jornada laboral, disfrutar de una cena relajada o descubrir terrazas llenas de encanto, quedarse en Madrid en agosto es una excusa ideal para 'comerse' la ciudad sin aglomeraciones ni prisas.

No baja la persiana en agosto Kuoco, que ofrece en estas semanas una alternativa para disfrutar del verano a través de platos fríos, ácidos, picantes y sobre todo viajeros, con el sabor como principal destino. Así, crudos, cítricos, ajíes, hierbas frescas y salsas vibrantes que recorren Asia, Latinoamérica y el Mediterráneo y que protagonizan la propuesta estival del restaurante liderado por Rafa Bergamo, que cumple 10 años. Una parada estival donde degustar propuestas como el Hiramasa on Tour, una elaboración en dos paradas que utiliza el pez hiramasa de The Kingfish Company como punto de partida para recorrer distintos paisajes gastronómicos o el sashimi de gamba blanca de Ayamonte, acompañada de salsa roja tatemada Bangkok style, nieve de gambas, aceite de lima kaffir, arroz crujiente y microcilantro. Para cerrar, el Taco Mochi, una propuesta dulce divertida y fresca que combina helado thai de leche merengada, caviar de miel picante, polen crujiente, chipotle y fresitas sobre una masa de mochi.

También para paladares viajeros, Em Sherif es una parada para estos días que invita a descubrir la esencia de la alta gastronomía libanesa en Madrid, con una propuesta que combina cocina refinada, hospitalidad y el ritual de compartir. Además, cuenta con una terraza abierta para cenas, ideal para disfrutar de estas noches estivales. La propuesta gastronómica, liderada por la chef Yasmina Hayek, reúne algunas de las recetas más emblemáticas del recetario libanés, especialmente apetecibles durante los meses más cálidos. Los clásicos mezze, como el hummus, el fattoush o el Habra Nayyeh Caviar, conviven con elaboraciones como el Samak Tajin, una lubina entera acompañada de tahini cítrico y arroz con cebolla caramelizada, además de una cuidada selección de parrillas y postres tradicionales como el Muhallabiyeh o el Riz Bi Halib, aromatizado con agua de rosas y flor de azahar.

Mientras que los que prefieran la cocina japonesa en un formato diferente, Kaito Hand Roll Bar mantiene abiertas sus dos ubicaciones madrileñas en agosto. Inspirado en las barras especializadas de Tokio, el concepto gira en torno a una experiencia donde la barra, la técnica, el producto y la elaboración al momento son los verdaderos protagonistas, ya que cada hand roll se prepara frente al comensal y se sirve en el instante preciso para conservar el equilibrio perfecto entre el arroz templado y el alga crujiente, convirtiendo cada bocado en una experiencia efímera. Agosto también es el mes de las verbenas y fiestas castizas por el centro de Madrid, donde se encuentra Marmitón, que celebra su sexto aniversario y se perfila como una parada para los que busquen buen comer entre chotis y verbena. El proyecto de Pablo Sánchez y Lalo Zarcero recupera algunos platos mas representativos de su trayectoria, acompañados por una selección de más de cien referencias de vino. Así, entre sus clásicos destacan elaboraciones como el 'steak tartar', los tortelini de boniato o la gelete de atun rojo, propuestas que reflejan identidad gastronómica de la casa. Y para los más vermuteros, no olvidéis pedir el vermut que ellos mismos elaboran, ideal para un aperitivo más que castizo.

En Barra Alta el aperitivo se vive y sabe como en la Barceloneta. El cocinero Dani Roca trae en agosto al barrio de Salamanca su bocado favorito: la bomba, pero rellena de bogavante, crujiente por fuera y acompañada de salsa brava y mayonesa de kimchi. Un plan perfecto para acompañar un tapeo de agosto con una caña o un vermut, acompañando a sus patatas bravas, calamares a la romana o la ensaladilla de gambas cristal y otros 'must' de la carta como el tartar de vieira y bogavante sobre tortilla crujiente, croqueta de carne rustida o los buñuelos de bacalao, el gallo frito y la crema catalana. Para los que busquen un lugar para disfrutar o compartir un aperitivo, Hermanos Vinagre mantiene abiertos también todos sus locales para seguir disfrutando de una de las barras más castizas de la ciudad, con una propuesta donde no faltan las gildas, las conservas de elaboración propia, los boquerones en vinagre, las anchoas sobre mantequilla o su ya mítico bocadillo de calamares con toque de lima. Todo ello acompañado de un vermú bien frío o una caña perfectamente tirada, en cualquiera de sus barras repartidas por la ciudad, el plan perfecto para combatir el calor de la capital.

Ditaly, la enseña que traslada la elegancia milanesa a la mesa, recupera este verano el auténtico ritual del aperitivo italiano con un guiño muy mediterráneo. Pensada para disfrutar sin prisas y compartir, su nueva propuesta estival une tradición y vanguardia a través de dos novedades como son el Vinojito Bianco -su particular reinterpretación del rebujito con vino blanco, lima, menta fresca y una ligera espuma de cítricos- y el Duetto di Mare, un elegante matrimonio de anchoas y boquerones con vinagreta de encurtidos que rinde homenaje a la cultura del salazón.

Para quienes buscan refrescar agosto sin salir de la capital, El Jardín de Arzábal, ubicado en el emblemático oasis urbano del Museo Reina Sofía, refuerza su propuesta estival con una nueva carta de coctelería y una barra con identidad propia pensada para coronar sus noches y tardes de verano. Concebida para maridar con su cocina de producto, esta barra rodeada de vegetación invita a alargar el tardeo o la sobremesa a través de una cuidada selección que va desde clásicos atemporales como el Manhattan-Martínez hasta creaciones refrescantes pensadas para combatir las altas temperaturas, entre las que destacan la Paloma Frozen o la exótica e hipnótica Tropicana.

Para los que busquen una velada romántica, la terraza de Cornamusa, en la sexta planta del Palacio de Cibeles, acoge las Noches en Vela(s). Un ciclo de veladas estivales (6 y 20 de agosto) en las que la música en directo y la gastronomía se unen en un entorno mágico iluminado por cientos de velas y con vistas a la ciudad. Una experiencia que se completa con un menú diseñado en exclusiva por el chef Manuel Berganza, donde degustar un cóctel de bienvenida St. Petroni Spritz, una selección de entrantes y un principal para cerrar con una tarta tibia de almendra y cítricos con helado de nata fresca.

Agosto es también un buen momento para conocer algunas de las novedades del año, como Nômade Temple Madrid, el nuevo hotel ubicado en plena Gran Vía, que esconde una de las mejores terrazas y una piscina para disfrutar de los atardeceres. Así, Rooftop Pool & Terrace, concebido como un refugio urbano donde la arquitectura, el diseño y la gastronomía dialogan con naturalidad, propone 'Sunset Sips', un ciclo de encuentros con diferentes marcas (Aperol, Campari o Hendrick's Gin) para disfrutar del aperitivo al caer el sol con algunas de sus propuestas y acompañadas por una selección gastronómica pensada para disfrutar de la mejor luz de Madrid.