BRUSELAS 24 Jun. (EUROPA PRESS) -El Parlamento Europeo y el Consejo (gobiernos) han alcanzado este miércoles un acuerdo provisional para reforzar la protección de los trabajadores frente a la exposición a varias sustancias cancerígenas y otros productos químicos peligrosos utilizados en sectores como la fabricación de baterías, la siderurgia, la industria química o el textil.
El pacto introduce nuevos límites de exposición profesional para varias de estas sustancias y refuerza las medidas de prevención en el lugar de trabajo, unos cambios con los que las instituciones europeas estiman que podrían evitarse alrededor de 1.700 casos de cáncer de pulmón y cerca de 19.000 enfermedades profesionales durante los próximos 40 años.
En concreto, el acuerdo fija nuevos valores límite para el cobalto y sus compuestos inorgánicos, empleados principalmente en la producción de baterías, así como para los hidrocarburos aromáticos policíclicos, presentes en actividades como la siderurgia y la producción de hierro y aluminio.
También establece restricciones para el 1,4-dioxano, una sustancia utilizada en la industria química y textil, e incorpora por primera vez un límite de exposición profesional de larga duración para el isopreno, empleado también en la industria química y en la fabricación de caucho, cuya exposición puede provocar irritaciones en las vías respiratorias y, en los casos más graves, enfermedades como cáncer de hígado o anemia, según explica la Eurocámara.
El acuerdo incluye además disposiciones más precisas sobre el uso de equipos de protección individual, entre ellos los dispositivos de protección respiratoria, y reconoce el derecho de los trabajadores a realizar pausas periódicas en espacios libres de contaminación.
Asimismo, pone el foco en colectivos especialmente expuestos a sustancias peligrosas, como los trabajadores sanitarios que manipulan medicamentos peligrosos, para quienes subraya la necesidad de una formación adecuada, o los bomberos y otros miembros de los servicios de emergencia, para los que reclama medidas adicionales de protección.
Los colegisladores también piden a la Comisión Europea que siga evaluando la evidencia científica disponible sobre las emisiones de los motores de aeronaves, que contienen diversas sustancias cancerígenas, con vistas a una futura actualización de la normativa.
El acuerdo, que deberá ser aprobado formalmente por ambas instituciones, incorpora igualmente una referencia expresa al apoyo que los Estados miembro deberán prestar a las pequeñas y medianas empresas para facilitar su adaptación a las nuevas exigencias.
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