(Información remitida por la empresa firmante)

El calzado de seguridad constituye una línea de defensa básica en muchos lugares de trabajo. Cuando falla, las consecuencias son lesiones y bajas laborales, trastornos para los empresarios y pérdida de confianza en los equipos de protección. En el marco de una campaña de pruebas de productos financiada por la UE se examinaron 83 modelos de calzado de seguridad y se descubrió que la mayoría (82 %) no cumplía los requisitos de seguridad y formales de la UE.

Los principales puntos débiles fueron las deficientes propiedades antiestáticas y la resistencia a los impactos y a la perforación. Por otra parte, también se identificaron deficiencias formales y documentales. Entre ellas figuraban: instrucciones de uso ausentes, poco claras o no conformes; la ausencia o la indicación incorrecta de la categoría de protección o de la declaración de conformidad de la UE; y el marcado CE no colocado o no indeleble.

Medidas adoptadas

Las autoridades de vigilancia del mercado (AVM) ordenaron la prohibición de la venta o la retirada del mercado de 24 modelos; se impusieron advertencias y multas a 15 operadores económicos, y se procedió a la recuperación de 4 modelos de los consumidores. Además, se ordenó a algunos mercados en línea que retiraran los productos en cuestión de sus plataformas. A raíz de esta investigación, ya se ha logrado que 6 modelos cumplan con la normativa.

En un caso, se impuso una multa de 7 000 euros a un operador económico por unos zapatos que no contaban con las características de protección que se anunciaban en el material promocional. Se ordenó al operador económico que retirara el producto de la página web.

Ocho países

Las AVM analizaron 83 pares de 8 países: Chipre, Alemania, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega, Portugal, España y Suecia. El 65 % de los productos se compraron en línea y el 35 % en tiendas físicas.

Al combinar las pruebas de rendimiento con los controles documentales, se constató que el 82 % de los productos no cumplía con la normativa.

Varios hallazgos apuntaban a problemas de uniformidad en la producción. Es posible que algunos zapatos superen la certificación como prototipos, pero que los modelos de producción disponibles en el mercado no cumplan los requisitos. Esto resultaba especialmente relevante en el caso de los fallos en la protección antiestática y la resistencia a la perforación, donde la forma en que se integran los componentes de protección en el zapato acabado puede afectar al rendimiento.

¿Qué puede hacer usted?

Para los usuarios finales, el consejo es claro: asegurarse de que el nivel de protección se ajuste a los riesgos del trabajo, leer las instrucciones de uso y comprobar que el calzado lleve el marcado CE. Además, hay que tener cuidado con las afirmaciones publicitarias vagas o exageradas y consultar Safety Gate para verificar que el producto no haya sido identificado como peligroso ni haya sido objeto de una retirada del mercado.

Los resultados ponen de relieve por qué los fabricantes que comercializan calzado de seguridad en Europa deben cumplir con el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual. Los operadores económicos pueden enfrentarse a retiradas de productos, llamadas a la devolución, multas y reclamaciones por responsabilidad civil.

Deben garantizar que el marcado, las instrucciones y la información de seguridad sean completos, precisos y estén disponibles en el idioma o idiomas nacionales requeridos. El producto debe identificar y facilitar los datos de contacto de un operador económico responsable en la UE o el EEE.

Pruebas a escala de la UE

Las pruebas se llevaron a cabo en el marco de la edición de 2025 de la campaña *Acciones Conjuntas sobre la Conformidad de los Productos* (JACOP) en la UE y en los países de la AELC. JACOP es una acción conjunta de vigilancia del mercado europeo que ayuda a las AVM a comprobar si los productos comercializados en sus mercados cumplen con la normativa de la UE. La Comisión Europea financia y coordina esta cooperación, ayudando a las AVM a compartir métodos, comparar

resultados y reforzar la aplicación de la normativa de seguridad de los productos en todo el mercado único.

*Las campañas de vigilancia del mercado ayudan a proteger a las empresas de la competencia desleal y garantizan que los productos vendidos en el mercado único sean seguros para los consumidores*, afirmó Vanessa Capurso, responsable de políticas de la DG GROW.

Para obtener más información, póngase en contacto con: jacop2025@esn.eu

https://single-market-economy.ec.europa.eu/single-market/goo...

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