MADRID 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

La propuesta anuncado este jueves por la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, de cerrar el espacio Schengen con España ha desencadenado una crisis diplomática entre ambos países, con la convocatoria del embajador de Italia en España.

La propuesta de Italia ha sido apoyada por Finlandia, mientras que otros Estados han pedido valorar todas las opciones. Por su parte, el comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha subrayado que no se están produciendo movimientos de migrantes desde Ceuta hacia otros Estados miembro y ha reafirmado el compromiso de la Comisión Europea de seguir apoyando a España para gestionar la crisis, en coordinación con Marruecos y con los instrumentos previstos en el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo.

Pero...

El espacio Schengen es la mayor zona de libre circulación del mundo. Comenzó en 1985 como un proyecto intergubernamental entre Francia, Alemania, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo.

Este marco establece que los países miembros no efectúen controles en sus fronteras interiores, salvo en caso de amenazas específicas, y que lleven a cabo controles armonizados en sus fronteras exteriores conforme a criterios claramente definidos.

El espacio abarca más de cuatro millones de kilómetros cuadrados y a 29 países: 25 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea y todos los miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza).

Desde el uno de enero de 2025, Bulgaria y Rumanía forman parte plenamente de Schengen tras la supresión de los controles en sus fronteras terrestres interiores. Los controles en las fronteras interiores con Chipre aún no se han suprimido, e Irlanda no forma parte de este espacio.

Más de 450 millones de personas pueden viajar libremente entre los países miembros sin pasar controles fronterizos. Cada día, alrededor de 3,5 millones de personas cruzan las fronteras interiores para trabajar, estudiar o visitar a familiares. Además, casi 1,7 millones residen en un país y trabajan en otro, registrándose cada año 1.250 millones de viajes, lo que beneficia enormemente al turismo y al sector de la cultura.

Los ciudadanos extracomunitarios que residen en la Unión Europea o que la visitan como turistas, estudiantes de intercambio o por negocios también pueden recorrer los países miembros sin pasar controles fronterizos.

La Unión Europea ha establecido unas normas comunes sobre visados que facilitan la entrada de visitantes al tiempo que refuerzan la seguridad interior.

Para compensar la supresión de los controles interiores, los Estados miembros aplican nuevas formas de cooperación entre sus fuerzas policiales y aduaneras. Esto permite una mejora de los sistemas de comunicación, la persecución y vigilancia transfronteriza de sospechosos, y un intercambio directo de información.

El restablecimiento de los controles interiores solo debe producirse como último recurso, según el Consejo de la Unión Europea. El Código de Fronteras Schengen permite a los Estados miembros introducirlos de forma temporal en circunstancias excepcionales que pongan en riesgo el funcionamiento del área, o bien para responder a una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior, previa notificación a la Comisión Europea y a los demás países de la UE al menos cuatro semanas antes de su introducción.

En este sentido, el que fuera Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, ha cuestionado este viernes la posición de Italia ante la crisis migratoria en Ceuta y ha querido dejar claro que, a diferencia de lo defendido por su presidenta, Giorgia Meloni, ningún Estado miembro de la UE puede suspender unilateralmente la participación de otro en el espacio Schengen, según la legislación europea.

"Esa opción simplemente no existe en la arquitectura legal de la Unión", ha recalcado Borrell a través de un hilo de comentarios publicados en su perfil de la red social 'X', recogidos por Europa Press.