MADRID 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un total de 50 usuarios con discapacidad intelectual del Centro Residencial y Casa Hogar Aman Picadas, en Aldea del Fresno, fueron acogidos el pasado viernes en una residencia de mayores de Grupo 5 Cian Madrid tras ser desalojados, únicamente "con lo puesto", por la proximidad de las llamas del incendio de la Sierra Oeste y el humo que rodeaba sus instalaciones.

En declaraciones a los medios de comunicación este martes, uno de los trabajadores del centro, Juan Manuel Vargas, cuenta que se fueron "con lo puesto", menos unos hermanos que se llevaron con ellos un marco de fotos de su familia y lo han olocado en la mesilla de su habitación temporal.

"No nos dio tiempo a coger nada y antes de llegar a Villamanta donde pasamos la noche en un polideportivo, estuvimos dando vueltas por Aldea del Fresno y Navalcarnero", añade, una noche que, a su juicio, para los usuarios "no fue una noche, sino un día largo". A pesar de que tenían colchonetas, mantas térmicas, agua y comida, la mayoría no podía conciliar el sueño.

Con lágrimas en los ojos y agradeciendo de forma continúa a la Comunidad de Madrid su apoyo, la directora del centro, María del Rosario Lillo, cuenta afectada y señalando con la mano su pecho --porque tiene un marcapasasos-- que pasarán bastantes días hasta que se le pase la emoción que tiene en el cuerpo.

"Nunca nos ha pasado nada igual en 40 años que llevo como directora", subraya, para a continuación añadir que toda la vegetación de alrededor del centro, que se ubica a cinco kilómetros de Aldea del Fresno y está en una ladera de una montaña, está quemada.

Asimismo, la mujer alza la vista al cielo con las manos juntas, en un gesto de oración, tras saber, que a pesar de estar rodeados de cenizas, el centro no ha resultado afectado por el incendio.

Aunque ahora ya quedan 43 usuarios, todos ellos han sido alojados en las tres plantas de la residencia que tenían vacías. Están organizados en grupos y todos están visiblemente contentos, en parte porque a pesar de la pesadilla que han vivido en estos últimos días, este viernes viajan hasta Salamanca para participar en un campamento de verano.

Uno de los grupos está sentado en el patio, mientras uno de los trabajadores que se ha desplazado con ellos desde Aldea del Fresno les pone canciones de Sabina, Rosario o Manolo Escobar con el fin de que adivinen el cantante.

En la tercera planta, en una sala en la que hay una televisión, hay sentados otros 10 o 15 usuarios que se muestran contentos con la llegada de la consejera de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Ana Dávila, y los medios de comunicación.

Una de ellas, Laura de 43 años, cuenta a Europa Press que el jueves cuando los desalojaron le pilló desnuda porque eran sobre las 17 horas de la tarde y era la hora del baño. "Tenía miedo porque no sabía donde nos llevaban", cuenta, a pesar de que destaca que los han tratado bien y están tranquilos.

Por su parte, Ramón, de 66 años, destaca que en todo momento han estado acompañados, les han dado toda la comida que querían y aunque salieron con lo puesto, en la residencia donde están ahora les han traído ropa.

Al otro lado, un joven de 24 años, con ganas de hablar a los medios de comunicación y también usuario del centro, destaca la labor del alcalde de Aldea del Fresno con ellos a pesar de la complicación del incendio y el humo que había en las proximidades ese día.

Aunque continúan en una residencia, en este caso a 50 kilómetros de su residencia habitual en Aldea del Fresno, están "entretenidos", hacen talleres, ven la tele, juegan a concursos, incluso este lunes participaron en una fiesta de verano con los usuarios habituales de este centro con los que se han llevado "muy bien". Tanto es así que su director, David Valdés, confiesa que les "van a echar de menos" porque se han portado "fenomenal" y a pesar de que al principio todos los trabajadores estaban nerviosos por su llegada inminente, llegaron tranquilos.

Si hay algo que los usuarios echan de menos en general son los animales con los que cuenta el centro. Lillo destaca que además de tres caballos con los que hacen terapia, tienen gallinas y pavos.

"Los residentes son los que se encargan de estar pendientes de echarles de comer y cuidarlos y ahora les echan mucho de menos", señala, quien espera volver más pronto que tarde a su lugar en Aldea del Fresno, un centro en mitad de la Sierra con 10 hectáreas que tanto trabajadores como usuarios añoran.

Tras dar abrazos a todos los presentes, la directora se despide para seguir con su trabajo y cumplir con que todos estén bien porque, a pesar de que su edificio se ha salvado de las llamas, nadie está preparado para vivir un incendio de estas condiciones que ya ha calcinado unas 34.000 hectáreas del territorio madrileño y ha obligado a evacuar una docena de municipios.